La vida es sueño

La vida es como una ola, un constante vaivén entre el sueño y la consciencia.

Cenita navideña



(Diario de una lunática V)

esde hace ya unos cuantos años, existe una maravillosa tradición familiar (y exclusivamente femenina), de juntarnos un día cercano a las fiestas navideñas, para ponernos guapas, y salir a cenar y después rematar la noche, tomando una copita o bailando (sí, habéis leído bien, bailandooo…)

Es una noche que esperamos impacientemente todo el año.

Nuestros adorables y comprensivos esposos, se quedan de niñeros por una noche, para que sus alocadas y atolondradas esposas, salgan a disfrutar.

La verdad es que cada uno entiende nuestra salida de una manera distinta, pero todos la aceptan más o menos bien.

Luego están los míos. Me refiero a mi “adorable” esposo y a mis “comprensivos” hijos.

En la cena del año pasado terminé con veintitrés llamadas perdidas en el móvil.

Cuando llegué a casa, mi esposo se hacía el dormido en el sofá, mientras mis “encantadores” hijos, se arrojaban a mis pies, se agarraban cada uno a una de mis pantorrillas, y me suplicaban que no volviera a salir.

Tardé media hora en convencerlos de que no pensaba escaparme, antes de lograr que me soltaran las piernas. ¡Aún me duran las agujetas, y ha pasado casi un año!

Se acerca de nuevo la fecha, y ya noto algo en el ambiente. Hay incertidumbre. Desconfianza. Me miran con recelo. Y nunca me dejan sola cuando cae la noche.

¡Es que me acompañan hasta al baño!

Ayer mismo tuve que decirle a mi hijo que era muy violento para mí, depilarme las ingles bajo su atenta mirada. Me contestó que le había parecido oír un ruido en la bañera, y solo intentaba protegerme.

Lo eché fuera del baño, y cuando salí… ¡Allí estaba, montando guardia…!

¿Podéis creerlo?

¡Ahhhh, sí!, mis pequeños, comprensivos, adorables y encantadores hijos.

Encantadores,… sí,… pero …¡¡de serpieeentes!!


Pero no importa porque...



¡¡Chicas!!...


¡Empieza la cuenta atrás!...

Dame pan y llámame tonto








s increíble como hay gente capaz de soportar cualquier cosa a cambio de ... nada? O de todo? no se, quizás son paranoias mías pero cada vez veo más reflejada en la sociedad actual esta frase célebre: "dame pan y llámame tonto". Por supuesto no de una forma literal sino comprendido en un amplio sentido de la palabra. Y es que a veces nos cuesta tanto enfrentarnos a nuestros problemas que optamos por la vía fácil. Déjame vivir en paz y llámame reaccionario. No se, son tontearías mías. Como ya dije una vez en otro blog, la religión es el opio del pueblo y la utopía el opio de los que no nos morimos de hambre.

La “pupas”.



(Diario de una lunática IV)




engo una familia muy peculiar. Ya os iré hablando de ellos poco a poco. Os aseguro que hay material para escribir libro y medio.

De momento quiero hablaros de alguien que, si bien no lleva en sus venas la sangre “lunática”, ha logrado, gracias a su dedicación, entrega, paciencia, buen humor y otras muchas cualidades, un lugar prominente en esta familia.

Obviamente me refiero a la “pupas”. Sobrenombre que, os aseguro se ha ganado a pulso.

Y me preguntaréis, ¿por qué? Pues yo os lo diré.

Si hay un trocito de bordillo roto en cincuenta metros de acera, ella lo encontrará y tropezará con él, se desollará brazos y piernas y se llenará todo el cuerpo de moratones.

Si va con su hija en brazos, se las arreglará para tropezar (siempre tropieza), y conseguir milagrosamente: caerse, que la niña no se haga un solo rasguño, y a la vez, hacerse un esguince de “caballo”, ¡todo a la vez, oiga!

Si vamos caminando por Toledo, ella encontrará cada adoquín del suelo, (y si habéis estado en Toledo, sabréis que hay muchos) y tropezará (inevitablemente) con él.

¿Que la ofrecen un “sugus”? Ella se las ingeniará para que se le quede pegado en la funda de dos muelas, le arranque de cuajo las dos fundas y quedarse con la sonrisa de “cuñaaaaaaoo”.

¿Que estamos en el festival? Ella se pondrá a criticar el horrible nombre de una nieta, ¡con la abuela sentada en el asiento de atrás! Y cuando la abuela la recrimine, ella muy “ofendida” contestará, que no soporta a la gente ¡¡¡que se mete en conversaciones ajenas!!!

¿Os lo imagináis? Pues todo esto (y más) es ahora, en la actualidad.

Pero esta “elementa”, lleva siendo la “pupas” toda la vida.

Porque (y esto yo no lo he visto con mis propios ojos, pero me lo han contado) creo recordar, cosas como estar de vacaciones y en un puesto callejero, cierto altercado con cierto “negro”. O en una terraza, un baño con la “taza” en alto, y una puerta que “misteriosamente” se abre de golpe, y…

¡En fin! Creo que hay infinidad de anécdotas, a cual mas estrambóticas y lunáticas, relacionadas con este increíble “personaje” ¡Y las que nos quedan por vivir!

Hoy sin ir más lejos, nos ha hecho pasar una maravillosa tarde, de esas que tanto nos gustan, y que reúnen todos los ingredientes. A saber:

Buena compañía, bolsas de patatas, una buena película, y sobre todo, algo que todas necesitamos de vez en cuando… un millón de risas.

Por favor… ¡no cambies nunca “pupas”!


¡¡Te queremos tal como eres!!

Viviría mil vidas a tu lado





e conozco desde que naciste. Tú a mí desde que tengo un año y una semana.

Hemos vivido muchas cosas juntas, ¿verdad? Cosas buenas y cosas no tan buenas.

Hemos llorado juntas, y nos hemos reído juntas también (y nos hemos reído mucho, ¿no?)

Hemos compartido secretos de adolescentes, confidencias a medianoche, ilusiones, anhelos,…

Luego crecimos, y siempre hemos estado juntas. Juntas hemos disfrutado de mis hijos y de los tuyos. Nos hemos ido juntas de vacaciones,… ¡hemos compartido tanto!

Siempre has estado ahí si te he necesitado. Yo espero estar también ahí siempre, a tu lado.

Te quiero.

Hoy, que cumples taitantos años (un año y una semana menos que yo), quiero hacerte un pequeño regalo.

Ya que no he podido hacerte una tarta (sabes que no es culpa mía, es que no me funciona el horno), te mando ésta con todo mi amor.



¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!




Un año más, un sueño más

No se si felicitarte por cumplir años o por estar cada día que pasa mejor. Vuelves a tu juventud en cuerpo y alma. Pero sigues teniendo en tu corazón ese punto de calor que tienen los ancianos. Porque nos arropas con tus brazos volviendo a unir los lazos. Porque siempre estas para todos. Incansable. Sin fin.



Hoy cumples uno más y nosotros te queremos más. Hoy eres más sabia. Hoy estas más guapa. Hoy eres envidia. Hoy vuelves a ser tu.


¡Qué ha pasado, Jaime…!

(Diario de una lunática III)



sta entrada va dedicada a esta célebre frase (célebre no para el mundo, pero sí para algunos de nosotros), pronunciada casi a diario por mi amantísimo esposo.

Que se me quema la comida,… ¿Qué ha pasado, Jaime…?

Que no he salido a comprar,… ¿Qué ha pasado, Jaime…?

Que no estoy en casa cuando vuelve,… ¿Qué ha pasado, Jaime…?

Que me he dormido,… ¿Qué ha pasado, Jaime…?

,… ¿Qué ha pasado, Jaime…?

,… ¿Qué ha pasado, Jaime…?

El otro día alguien me preguntó por el origen de la frasecita. Así pues, os lo voy a contar. Esta frase tiene su historia.

Dos amigos de mi marido, que habían estado de juerga, circulaban por una carretera secundaria de vuelta a casa, a las tantas de la madrugada. El que iba conduciendo, Jaime, (que iba igual de ebrio que el que no conducía), empezó a dar cabezadas.

El copiloto, se había quedado dormido hacía rato, y Jaime no aguantaba con los ojos abiertos.

Aunque como quedaban pocos kilómetros para llegar, decidió hacer un esfuerzo, y continuar hasta casa.

Pero, como es lógico, acabó sucumbiendo, y al fin cayó en los brazos de Morfeo.

El caso es que el coche se salió de la carretera, dio dos vueltas de campana y acabó estampándose contra un árbol.

Y,… ¡oh , gran Ángel de la Guarda de los Borrachos!, ambos salieron ilesos, sin ni siquiera un rasguño.

Pero con tanta sacudida el copiloto se despertó. Miró alrededor (con ojos extraviados por el alcohol y el sueño), miró a su amigo, miró el árbol, volvió a mirar a su amigo, miró de nuevo el árbol, y preguntó:


- ¿Qué ha pasado, Jaime…?

Hadas en mi cabeza

"Sus fantasías", Rosario Flores.




ay gente que tiene pájaros en la cabeza. Yo tengo la mía llena de hadas. Hadas locas y risueñas que revolotean a mi alrededor. Me hacen reír. Me evocan recuerdos. Me susurran. Me animan. Me cuentan lo que ven.

Mis hadas tienen el color del oro. Y llenan mi alma de destellos que salen por la punta de mis dedos. Por mis pies y por mi pelo. Guardan mis pensamientos y mis deseos, a veces los juzgan pero siempre, siempre se los callan.

¿Y tú, tienes pájaros o hadas?

Los conguitos






ay recuerdos inolvidables.

Como por ejemplo el de una tía,

más niña que los propios sobrinos,

formando una fila india

con todos los peques

y bailando una extraña coreografía

inventada por ella misma,

mientras cantaba esta canción: