La vida es sueño

La vida es como una ola, un constante vaivén entre el sueño y la consciencia.

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De cómo lo encontré y me lo llevé a casa...



n incontables ocasiones, me habéis preguntado cómo conocí a mi chico dorado. Creo que os habré contado mil historias distintas, lo que hace que tengáis "alguna dudilla" sobre mi sinceridad al respecto...
Hoy por fin me he decidido a contaros la verdad (ja, ja)...

Iba yo caminando sin ninguna preocupación por un bosque encantado (sí encantado, qué pasa, es mi historia y la cuento como quiero).
Iba como decía caminando, y de repente me caí en un agujero. (Era un bosque encantado y lleno de agujeros, sí, ¿algún problema?).

Cuando me puse de pie, me dí cuenta que había caído en una especie de cueva. Decidí inspeccionarla, ya que estaba allí y no tenía nada mejor que hacer...
Anduve durante un buen rato, hasta que llegué a una cueva mayor. Alumbré con mi linterna hacia el techo (... como alguien haga un comentario sobre la linterna se va a enterar) y allí estaba...


Una enorme pintura rupestre en la que se distinguía un cazador que perseguía unos ciervos... La luz de la linterna debió llamar su atención, porque desvió la mirada un momento y... los ciervos se le escaparon.

Estaba tan enfadado que olvidó agarrarse al techo de la cueva y... se me cayó encima. ¡Sesenta kilos de neardenthal en estado puro...!

Y chica, que me hizo gracia,... mira tú.

La búsqueda


uenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, el hombre y la mujer no existían.

Ambos eran un solo ser. Pleno. Completo.

Pero los antiguos Dioses eran envidiosos y no soportaban ver tanta perfección.

Un día, mientras aquel ser dormía, uno de aquellos Dioses lanzó un rayo desde las alturas dividiéndolo en dos.

Las dos mitades fueron separadas por kilómetros de distancia, y su memoria fue borrada para que no pudieran recordar que un día fueron uno solo.

Pero no resultaron ser dos mitades iguales.

Una recibió el poder de la fuerza interior y la otra un cuerpo fuerte y poderoso.

Eran tan distintas, que sin querer habían sido creados dos seres diferentes.

Hombre y Mujer...

Pero en el momento en que despertaron, su instinto hizo que sintieran la necesidad imperiosa de volver a unirse.

Por ese motivo en el momento en que nacemos empieza nuestra búsqueda.

No entendemos porqué, pero necesitamos encontrar a nuestra otra mitad.

Solo así nos sentimos completos.


Si tú ya la has encontrado, enhorabuena.

Si no ha sido así, sigue buscando,… está ahí fuera, en alguna parte…

Y si no me crees,...

pregúntale a los Dioses.


"Media naranja", La arrolladora banda del limón.

Avatares

¿ Quién es quién?














¡Adivina!











¡Déjate guiar por los detalles...!




¡¡Estamos todos!!

El secreto (Segunda parte)



a práctica habitual era someter a la bruja confesa a una o varias pruebas, llamadas pruebas de brujas.

Las más conocidas y practicadas eran la prueba del agua y la del fuego. También lo eran la de la aguja, la de las lágrimas y la del peso. Nuestra antepasada fue sometida a la prueba del agua, y eso le salvó la vida.

En la prueba, el acusado era atado de pies y manos y se le descendía con una cuerda a una masa de agua mientras se repetía el rezo:

“Deja que el agua no reciba el cuerpo de aquel que, liberado del peso de la bondad, es llevado por el viento de la injusticia”.

Si la acción seguía su curso normal, es decir el reo se hundía, era declarado inocente y se le sacaba de nuevo del agua, aunque en estos casos la mayoría de las veces era demasiado tarde para el acusado, pues terminaba ahogándose.

La prueba de nuestra antepasada fue realizada en un río cercano a la aldea. Aún no se muy bien cómo, consiguió desatar las cuerdas que ataban sus brazos y piernas mientras estaba bajo el agua, y bucear hasta alejarse lo suficiente de sus verdugos.

Y tampoco he conseguido averiguar exactamente cómo llegó a España. Pero sospecho que fue ayudada por el hombre con el que pasó el resto de su vida. Él curó sus heridas tanto físicas, que fueron muy graves y le dejaron terribles secuelas, como emocionales. Tuvo una sola hija, a quien puso de nombre Liberté.

En su lecho de muerte, con una voz que ni su hija ni su esposo le habían oído utilizar nunca, lanzó un hechizo sobre Liberté y sobre todas sus descendientes.



Lo hizo en Gaélico, la lengua de sus antepasados, por lo que las palabras que utilizó se han perdido en el tiempo, pero se conserva parte de su traducción.

“… Que ningún hombre, noble o plebeyo, que pose sus ojos sobre una de vosotras, pueda jamás olvidarla, y que su mente y su corazón queden atados para siempre al mínimo aleteo de sus pestañas…”

Nuestra antepasada nos convirtió con un hechizo en lo que el dolor y la venganza le habían convertido a ella… Nos convirtió en hechiceras.

Por eso, somos como somos. Ahora ya conocéis nuestro secreto. Guardadlo, como yo lo he guardado.

Larga vida, hechiceras…

El secreto (Primera parte)





l fin ha llegado el momento.
Tengo que contaros el terrible secreto que nuestra familia oculta, desde hace ocho generaciones.
A mí, y solo a mí, se me dieron las claves, y las indicaciones necesarias para desentrañar el misterio...
He investigado durante años, y al fin me ha sido revelado lo que durante siglos nos fue ocultado…
He descubierto cosas que os impedirían dormir durante décadas, si las conocierais.
Por ese motivo, nunca os las diré. Solo os contaré lo indispensable para que comprendáis porqué somos como somos…

Nuestra historia se remonta al siglo XVI. Si, como lo oís, bueno, leéis.
Una de nuestras antepasadas vivió en una aldea hoy desaparecida, cerca de Montpellier (Francia). Había llegado de algún lugar de Escocia no se sabe con exactitud de donde…

En aquellos momentos la caza de brujas comenzaba, y solo en Francia fueron ejecutadas 4000 brujas. Nuestra antepasada vivía en una cabaña y recogía hierbas medicinales que machacaba y mezclaba, hasta convertir en remedios para aliviar algunos males de la época. Le llamaban “La Sorcière”. Cuando los cazadores de brujas llegaron a la aldea fue detenida.

A pesar de proclamar su inocencia, todas las pruebas parecían estar en su contra. Encajaba en el perfil, incluso mejor que muchas otras que habían sido ejecutadas antes que ella.
Fue sometida a terribles torturas, de las cuales prefiero no hablar, hasta que sus torturadores lograron una falsa confesión en la que se declaraba adoradora del Demonio.

Fue condenada a muerte...

(Continuará...)

Nuestro avatar-Simpson



a otra noche tuve un sueño.

Fue raro, porque la mayoría de las veces que sueño, no recuerdo apenas nada de lo soñado. Y los pocos recuerdos que retengo al despertar, son confusos, como desdibujados tras una espesa neblina, y acaban desapareciendo a lo largo del día.

Pero lo raro de este sueño, es que cuando desperté, aún tenía en la boca el sabor de la última cerveza que me había tomado en el bar de Moe, y todavía podía oler el humo que desprendía la central nuclear.

Estábamos Dory y yo.

"... Llegábamos al pueblo en un descapotable rojo, y el jefe Wiggum nos daba el alto, y nos preguntaba cual era el motivo de nuestra visita...

... Cuando estuvo satisfecho con la respuesta (que fue enseguida), nos dejó pasar. Aparcamos el coche y paseamos por las calles de Springfield. Nos sentimos parte de su historia. Dory me propuso ir a tomar una cerveza, y entramos en el bar de Moe.

Parece que no es costumbre que las mujeres entren allí, porque al principio nos miraron como si fuéramos de otra galaxia.

Pero al cabo de un rato, nos invitaron a unas cañas, y nos contaron anécdotas de la ciudad.

Supongo que antes de salir de allí rompimos unos cuantos corazones, porque la verdad es que estabamos buenísimas…

Cuando salimos del bar, después de prometer que volveríamos, vimos calle abajo circulando a gran velocidad subido en su patinete, a Bart, que nos gritó al pasar “¡Multiplícate por cero!”

Y cuando nos dirigíamos hacia nuestro descapotable, y Dory me preguntaba por el extraño olor que flotaba en el aire…"

¡Me he despertado!

Lo más extraño de todo, es que recuerdo perfectamente, como era nuestro avatar Simpson.

El de Dory, y el mío.

¿Estamos, o no estamos las dos buenísimas?
(Lo siento, Dory, pero de las dos, siempre he sido yo la más guapa...)

Morgana


Se me ha perdido mi araña Morgana.
La he buscado y buscado pero ...¡nada! que no la encuentro.
Es muy tímida, y si le acercas el ratón, se asusta.



Si la véis, ¿ me avisaréis?
Gracias.

Recopilando


(Diario de una lunática XVI)

e repente me he acordado de un juego que practicábamos Josy y yo, en aquellos tiempos en que lo material escaseaba, y nosotras lo suplíamos con derroches de ingenio.
A ver si te acuerdas de esto, Josy.
“La vida es un sueño, eso está claro, aunque yo siempre me he definido porque durante el duelo alguien me grita ‘¡despierta, despierta!’, mientras yo me escabullo soñando en la parcela con aquel pino puente que hacían todas mis rosas.
Pero la mafre que los parió. Con aquellas neuronas apagadas que gastaban, me hubiera ido de aquí a la eternidad contigo. Pues durante nuestro encuentro descubrí el yin y el yan, y después de soñar con los pies, les di todo lo que tenía a mis niños de los 80.
En las mañanitas, yo también me definía, ya que parece ser que si la vida te da limones, no debes hacer nunca limonada, pues es probable que aparezcan los conguitos. Llevan hadas planeando sobre su cabeza, y cuando alguien les pregunta ‘¿Qué ha pasado, Jaime?’, acaban entendiendo que un año más es, seguramente un sueño más también.
Y por fin descubrir que viviría mil vidas a tu lado, aunque me hiciera mucha pupa. Porque está claro que como dice el refrán ‘dame pan y llámame tonto’, ya que en nuestra última cenita navideña, cuando me dijeron ‘piensa, piensa’, descubrí por segunda vez que mis neuronas estaban apagadas. Y que por muy lista que fuese, si te dicen ‘piensa, piensa’, por segunda vez, te das cuenta que debes seguir pensando.
Pero sin previo aviso llega la mosca sese, y alguien grita ‘os vais a enterar’, en un homenaje a la guapa fantasma, que susurra ‘ahora tú’, mientras la niña de mis ojos y la niña de mis ojos II, me dan un beso de esos que me dejan toda despistada, y en pleno mes de febrero digo ‘felices pascuas’.
Mas, con un carpintero de almas, y una rubita cumpleañera, paso de Navidades y noches buenas, y con todos aquellos españoles, me voy a ver si encuentro una princesa chicazo, y no veo solo una, así que exclamo ’¡Ahí van cuatro!’.
Y aunque ha sido un año duro, pienso’ ¡Que viva México!’, mientras alguien me cuenta la historia de la inquietante olla a presión. De pronto, aparece uno que se hace llamar a sí mismo Alí-Kunfú-Babá, y nos da tal susto, que mi pequeño gran rubio, el duende-gnomo y la gran matriarca, se encaraman a unas escaleras, hasta que aparece por el horizonte, Super-Madre Super-Mujer, es decir SM al cuadrado.
Y todos gritan ‘¡quisiera ser…!’, mientras en el anecdotario, alguna embrujada por esa clase de gente, me hace pensar en la primera vez que te vi.
Pero no me hagáis mucho caso. Esto no son tal vez, mas que sentires y sueños…”

Pista:

Nosotras lo hacíamos con libros.

¿Habéis descubierto ya en qué consistía el juego?

Pues eso…

Mi duende-gnomo

(Diario de una lunática XII)


¡Lo he encontrado, Dory!
Te dije que andaba por aquí, y tú no me creíste.
¿Qué me dices ahora, listilla?


Ayer, andaba yo por mi casita, lalaralarita (no sé donde he leído yo algo así últimamente), cuando de repente, vi cruzar velozmente algo verde entre mis pies.
Normalmente, ya no me asombro de nada de lo que ocurre en esta mi casa, así que continué con lo que estaba haciendo sin darle mayor importancia.
Aproximadamente una hora después, me dirigía hacia la “churruscada” (yo la llamo así, cariñosamente), a apagar el asado que tenía en el horno (¡ay va!,… ¡si no tengo horno!... ja, ja, ja…), bueeeeno, a por un vaso de agua mismamente, cuando de nuevo… ¡chiiiiiuuuun…! volví a ver algo verde que pasaba a toda velocidad.
Esta vez, intrigada, decidí investigar.
Hace un par de años, Papá Noel le trajo a mi hijo un telescopio. Solo lo he visto usarlo en contadas ocasiones en la buhardilla, y nunca para mirar al cielo…
Esto (o sea las inclinaciones detectivescas de mi retoño), me dio una idea. Subí a la buhardilla, desmonté el visor y bajé de nuevo a la casa.
Tardé dos horas y media en dar con él (qué escurridizo el puñetero), pero entre tanto, encontré dos horquillas, cinco monedas, un botón, y, debajo de mi armario, un tanga rojo… (¿Cómo habrá llegado hasta allí?).
En fin, lo acorralé en el distribuidor. Intentaba esconderse entre las hojas del poto. Camuflarse (por aquello del color), pero el visor del telescopio es… ¡infalible! Vamos que no tenía ninguna oportunidad de escapar a mi escrutinio.
Corría como un rayo, con una especie de pergamino entre sus manos (supongo que la lista de las trastadas que me prepara para el 2010) Estuve a un tris de atraparlo, pero como ya he dicho, es escurridizo el enano, así que me conformé (de momento), con tirarle una foto.¡Y yo tenía razón!
¿Es, o no es, igualito a mi Gerard?¿Qué?
¿Quién es la borracha ahora...?

Bueno, esto hay que celebrarlo…


¡Voy a tomarme un vinito!


Alí-kunfu-babá




on el permiso explícito del cumpleañero, transcribo la invitación que hoy, con motivo de su cumpleaños, he recibido (hemos recibido todos) vía imail.

La foto también pertenece a la invitación (jua, jua, jua...)




Hola chicos/as.

Hoy es mi cumpleaños, y para celebrar mis 53, he decidido hacer un poco de ejercicio.

¿Qué tal me queda el kimono?

¡Quí mono estoy!, ¿verdad?

Esta noche estáis todos invitados a cenar en la marisquería. ¡Paga Dory!

¡Vaya!, me estoy dando cuenta que tengo que empezar a teñirme. Aunque pensándolo bien, las canas me hacen muy interesante. ¿Vosotros qué pensáis?

¡Ay!, ¡qué contento estoy...! (Creo que se me nota en la cara)

Alí


A continuación transcribo también el siguiente imail recibido, esta vez de Dory.

Juas juas juas!!! que me meo. Si parece George Clooney!! Lo de la invitación es cierta solo que, se cambia cena en la marisquería por tarta en casa de mamá el viernes que viene,jeje.

Dory


¡Pero qué morro! Yo que ya estaba preparada.... ¡Ya me parecía a mí...!

Cuando la vida te dé limones…no hagas nunca limonada.


(Diario de una lunática II)




nvierno.
Fin de semana.
Me gusta ese momento de la mañana, cuando me despierto y me quedo un rato en la cama, con la mente, en ese estado de relajación al que solo llega uno cuando ha tenido un descanso perfecto; y no lo ha despertado un “relojito” gritón, exigente y maleducado, sino el sonido del viento o de la lluvia, o de los pájaros o la voz de la vecina diciéndole a su pequeño:
- Vamos Luisito, cómete los cereales, o no bajarás a jugar…
Me estiro en la cama, giro varias veces sobre mí misma y vuelvo a la posición inicial. Sonrío. La vida es casi perfecta.
De una increíble doble patada, empujo la ropa de la cama hacia atrás, y me levanto de un salto. Me siento con energías, hoy va a ser un gran día, lo presiento.
Noto un poco de frío. Mucho frío. ¿Qué pasa? Parece que no funciona la calefacción. No importa.
Voy a darme una ducha. El agua caliente me da energía. Me enjabono el pelo y me entra jabón en un ojo. Es igual, el escozor se acaba pasando. Me acabo de aclarar el pelo con agua tibia, la bombona del butano debe estar en las últimas. Bueno, no pasa nada, casi he terminado.
Se me cae el secador y ahora sobra una pieza, que no se donde va. Por supuesto no funciona. Es lo mismo.
Voy a tomarme un café bien cargadito para entrar en calor. Pero parece que no va a poder ser. Creí que había otro paquete de café por algún lado…Bueno. Como es sábado bajaré a desayunar al bar de la esquina. Y así aprovecho y me como unos churritos.
Me pongo unos vaqueros descoloridos, un viejo anorak al que tengo un especial cariño, y un gorro de lana sobre mi pelo mojado. ¡No me vaya a constipar!
Bajo por la escalera y me tropiezo con un patinete olvidado en el tercer escalón. ¡Casi me rompo los dientes! Con el gorro de lana tan calado, apenas veo nada. Pero no quiero constiparme.
En la misma puerta del bloque un coche me salpica al pasar. ¡Como me ha puesto de barro! Pero nadie me va a estropear el día. Veo la esquina donde está el bar y decido echar a correr para llegar más rápido. Ha empezado a llover con fuerza.
Al cruzar la calle un coche se me echa encima. No lo he visto con este maldito gorro de lana. El conductor saca la cabeza y me grita: - ¡Borracho hijo de puta! ¡Mira por donde vaaas…! Yo levanto el puño cerrado y mi dedo corazón sale disparado como un resorte, para hacerle un perfecto saludo hawaiano (el mismo que mi amigo Paquito me enseñó a los cinco años). Parece que no le ha sentado muy bien, porque sale del coche corriendo y gritando palabrotas. Consigo darle esquinazo tres manzanas más allá.
Estoy sofocada y tiritando de frío, todo a la vez. Por fin llego a la puerta del bar y descubro un cartel que dice: “Cerrado por asuntos familiares”
Me vuelvo a casa arrastrando los pies, empapada, llena de barro, congelada (mi nariz ha empezado a gotear, creo que me he constipado), y con un terrible “mono” de cafeína.
¡Maldita sea!
Odio el fin de semana.

¡¡Qué ganas tengo de que llegue el luneeeeeees..!!