
oy, ordenando el cajón de “mis cosas” he vuelto a hojear mis cuadernos. Alguno empecé a escribirlo cuando tenía once años.
Uno de ellos, es una recopilación de poemas cortos de amor, de esos que en aquel entonces las preadolescentes escribíamos por todas partes...
... en la tapa interna de los cuadernos.
... en los márgenes de los libros.
... en forma de tarjetitas por las paredes de nuestra habitación…
El cuaderno de las citas célebres es posterior. Éste lo empecé hacia los dieciséis, a raíz de mis interesantes conversaciones con un amigo muy querido (J. P.). Recuerdo que me encantaba recopilar frases que para mí guardaban entre sus letras “el mítico y místico sentido de la vida” (esto también me lo enseñó J.P…)
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| Cajones que guardan secretos, recuerdos,... pequeños trocitos de vida... |
A lo largo de aquellos años, sufrí lo que se llama comúnmente (ja, ja) “escritoritis aguda”:
Escribía a todas horas.
Es por eso, que de aquel entonces guardo también varias novelas inacabadas (algunas casi “inempezadas”, ja, ja).
Pero soy incapaz de deshacerme de ellas. Son simples, infantiles, inmaduras, pero reflejan una parte de mí, de lo que un día fui.
Y resulta muy curioso, cuando leo algunos párrafos escritos con una letra infantil que apenas reconozco como mía, cómo soy capaz de recordar (solo en ocasiones) cómo me sentía cuando lo escribí ...
Y postales… De todas las clases, la mayoría con poesías… (¡Qué raro, ja, ja!)
También guardo como un tesoro, revistas de parapsicología, llenas de cacofonías, psicofonías, poltergeist, sucesos paranormales y visitas de “ultratumba”… Me sentía muy atraída por todos esos temas. Curiosamente yo era muy miedosa, y después pasaba noches enteras sin dormir… pero me resultaban irresistibles.
Me gusta ordenar mi cajón al menos una vez al año…
Me hace sentir viva… con pasado,… me hace sentir individualmente "importante".
Aunque a veces alguno de esos recuerdos me robe una lagrimita…
por lo que se fue y nunca volverá…