
Me apresuré a entrar, cerré la puerta, coloqué la cortina y al darme la vuelta, ¡¡zas!!, dos avionetas negras de el tamaño de dos cucarachas planearon sobre mi cabeza haciendo un triple salto mortal.
Me apresuré a entrar, cerré la puerta, coloqué la cortina y al darme la vuelta, ¡¡zas!!, dos avionetas negras de el tamaño de dos cucarachas planearon sobre mi cabeza haciendo un triple salto mortal..jpg)

(Diario de una lunática VI)
Hoy os voy a hablar de otro miembro de nuestra original familia. La lista.
Cuando digo “la lista”, no me refiero a lista de: Catálogo, relación, índice, inventario.
Sino a lista de: Dispuesta, preparada, inteligente, perspicaz, aguda, astuta, sagaz, avispada.
Esta es la descripción más adecuada para “doña Diccionario”.
LISTA:
Dícese de aquella persona que te corrige cuando dices una palabra mal pronunciada, o utilizada indebidamente.
Dícese también de la persona que sonríe con suficiencia cuando tú hablas, como si supiera algo que tú no sabes (ni probablemente sabrás nuuunca)
Dícese además de aquella que aprovecha cualquier conversación para incluir una palabreja que nadie más ha oído nunca, y al comprobar la ignorancia de los que la rodean, prestarse voluntaria para darnos una conferencia de mínimo veinticinco minutos, sobre la susodicha palabra.
Dícese de… bueno, creo que os hacéis una idea.
Eso sí. Si tienes que ir a solucionar un problema burocrático, o del tipo que sea, y no quieres ir sola, llámala a ella. No sólo te acompañará encantada sino que además no te dejará hablar, y te solucionará todo, antes de que puedas decir amén. La verdad es que a pesar de lo “resabida” que es, no sé que haríamos algunos sin ella.
Y lo más importante de todo. Nadie, y digo nadie, es capaz de disfrutar de las palabras a tantos niveles como ella.
Las prueba, las cata, las paladea, las saborea, las disfruta, se relame… ¡Y luego nos las lanza, arroja, expulsa, regurgita,…hasta la saciedad! ¡Y en esto os puedo asegurar que no se sacia,… NUUUNCA!
Y para rematar, desde hace un año ha hecho suya la frase: “Mens sana in corpore sano”, y se ha puesto a hacer ejercicio como una loca.
¡Que Dios nos ampare como la de por darnos conferencias también, sobre los beneficios del entrenamiento físico...!
¡¡¡SOCORRO!!!
¡¡¡SOOOOCOOORROOOOO…!!!
“Frases que se oyen por aquí cerca” (en el cuarto de estar, en la cocina, en el baño), y que son muy “celebradas”,… Téngase en cuenta que en algunas la entonación es primordial.
- Bueno, se acabó. Lavamiento de dientes y acostamiento. ¡Ya!
- Mami, sabes que no me gusta llevar inuforme.
El: - Es que no tienes celebro. Ella: - Mamá, tu hijo es alfabeto perdido.
- Se lo he dicho a Antoño. ¿Qué?
- Se dice Antonio.
- An-to-ñi-o. Pues lo que he dicho. Antoño.
- ¡Ñiña, tráeme un yugú!
- Hoy me han cambiado al chicodelapuerta.
- ¿A quién?
- Al que me hace la rehabilitación.
- Papá, ese es el fisioterapeuta.
- Pues lo que he dicho. Chicoterapuerta.
- ¡Ya está bien! ¡Devuélvele el panuelo a Zelipe! ¡Ya!
- Voy a sellar esto. ¡Tráeme la seleicona!
- Me encantan las nuevas tecnologías. ¿Sabes que me he comprado un aipón? Para escuchar música y eso...
esde hace ya unos cuantos años, existe una maravillosa tradición familiar (y exclusivamente femenina), de juntarnos un día cercano a las fiestas navideñas, para ponernos guapas, y salir a cenar y después rematar la noche, tomando una copita o bailando (sí, habéis leído bien, bailandooo…)


Nombre: Bloggerín
Fecha de nacimiento: 24/10/2009
Fecha de bautismo: 24/10/2010
Bautizado por: Adoptada
Supe que ser amado no es nada; que amar, en cambio, lo es todo.
Hermann Hesse
El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.
Eleanor Roosevelt
Las únicas personas que me agradan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas.
Jack Kerouac
La vida no se mide por el tiempo que respiras…
…sino por los momentos que te quitan el aliento…
Hitch
Los que sueñan de día, conocen muchas cosas que ignoran los que solamente sueñan de noche.
Edgar Allan Poe
Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Armando Palacio Baldés