La vida es sueño

La vida es como una ola, un constante vaivén entre el sueño y la consciencia.

Hadas en mi cabeza

"Sus fantasías", Rosario Flores.




ay gente que tiene pájaros en la cabeza. Yo tengo la mía llena de hadas. Hadas locas y risueñas que revolotean a mi alrededor. Me hacen reír. Me evocan recuerdos. Me susurran. Me animan. Me cuentan lo que ven.

Mis hadas tienen el color del oro. Y llenan mi alma de destellos que salen por la punta de mis dedos. Por mis pies y por mi pelo. Guardan mis pensamientos y mis deseos, a veces los juzgan pero siempre, siempre se los callan.

¿Y tú, tienes pájaros o hadas?

Los conguitos






ay recuerdos inolvidables.

Como por ejemplo el de una tía,

más niña que los propios sobrinos,

formando una fila india

con todos los peques

y bailando una extraña coreografía

inventada por ella misma,

mientras cantaba esta canción:




Cuando la vida te dé limones…no hagas nunca limonada.


(Diario de una lunática II)




nvierno.
Fin de semana.
Me gusta ese momento de la mañana, cuando me despierto y me quedo un rato en la cama, con la mente, en ese estado de relajación al que solo llega uno cuando ha tenido un descanso perfecto; y no lo ha despertado un “relojito” gritón, exigente y maleducado, sino el sonido del viento o de la lluvia, o de los pájaros o la voz de la vecina diciéndole a su pequeño:
- Vamos Luisito, cómete los cereales, o no bajarás a jugar…
Me estiro en la cama, giro varias veces sobre mí misma y vuelvo a la posición inicial. Sonrío. La vida es casi perfecta.
De una increíble doble patada, empujo la ropa de la cama hacia atrás, y me levanto de un salto. Me siento con energías, hoy va a ser un gran día, lo presiento.
Noto un poco de frío. Mucho frío. ¿Qué pasa? Parece que no funciona la calefacción. No importa.
Voy a darme una ducha. El agua caliente me da energía. Me enjabono el pelo y me entra jabón en un ojo. Es igual, el escozor se acaba pasando. Me acabo de aclarar el pelo con agua tibia, la bombona del butano debe estar en las últimas. Bueno, no pasa nada, casi he terminado.
Se me cae el secador y ahora sobra una pieza, que no se donde va. Por supuesto no funciona. Es lo mismo.
Voy a tomarme un café bien cargadito para entrar en calor. Pero parece que no va a poder ser. Creí que había otro paquete de café por algún lado…Bueno. Como es sábado bajaré a desayunar al bar de la esquina. Y así aprovecho y me como unos churritos.
Me pongo unos vaqueros descoloridos, un viejo anorak al que tengo un especial cariño, y un gorro de lana sobre mi pelo mojado. ¡No me vaya a constipar!
Bajo por la escalera y me tropiezo con un patinete olvidado en el tercer escalón. ¡Casi me rompo los dientes! Con el gorro de lana tan calado, apenas veo nada. Pero no quiero constiparme.
En la misma puerta del bloque un coche me salpica al pasar. ¡Como me ha puesto de barro! Pero nadie me va a estropear el día. Veo la esquina donde está el bar y decido echar a correr para llegar más rápido. Ha empezado a llover con fuerza.
Al cruzar la calle un coche se me echa encima. No lo he visto con este maldito gorro de lana. El conductor saca la cabeza y me grita: - ¡Borracho hijo de puta! ¡Mira por donde vaaas…! Yo levanto el puño cerrado y mi dedo corazón sale disparado como un resorte, para hacerle un perfecto saludo hawaiano (el mismo que mi amigo Paquito me enseñó a los cinco años). Parece que no le ha sentado muy bien, porque sale del coche corriendo y gritando palabrotas. Consigo darle esquinazo tres manzanas más allá.
Estoy sofocada y tiritando de frío, todo a la vez. Por fin llego a la puerta del bar y descubro un cartel que dice: “Cerrado por asuntos familiares”
Me vuelvo a casa arrastrando los pies, empapada, llena de barro, congelada (mi nariz ha empezado a gotear, creo que me he constipado), y con un terrible “mono” de cafeína.
¡Maldita sea!
Odio el fin de semana.

¡¡Qué ganas tengo de que llegue el luneeeeeees..!!

Yo también me defino





Sorpresa!


Al igual que a mi querida "jefa"Dory, a mí también me define mi nombre. Pero al contrario que ella, yo no "me hago llamar", a mí me llaman, o me llama "ella". Soy torpe e ingeniosa. Superficial y profunda. Tierna y dura. Seria y bromista. Soy muchas cosas.
Como todo el mundo.
O sea, una lunática.
Sea como fuere, Dory me ha dado la llave para entrar.... Y he entrado. Se que se va a arrepentir, pero... ya es tarde...
¡¡No me iré nunnnnnncaaa...!

Dory. Ahora pondría nuestra canción, ya sabes:
"Don Diablo se ha escapado
tú no sabes la que ha armado
ten cuidado
yo lo digo por si..."

O mejor aún.

La cantaría yo misma.

"Don diablo", Miguel Bosé.

Las mañanitas

"Las mañanitas", Nat King Cole


...estas son las mañanitas que cantaba el rey David y hoy como es día de tu santo te las cantamos a ti. Despierta mi bien despierta, mira que ya amaneció...




ace muchos años en mi cumpleaños me escribiste una carta. Aún la conservo. Guarda tú esta felicitación de cumpleaños en lo más profundo de tu corazón, donde moro yo.

Los años que has cumplido son velas en tu camino. Te alumbran. Te enseñan el sendero. Te llenan de luz y de vida.

Que cada año que cumplas te traiga más sonrisas. Que cada una se aloje en tus pestañas.

Que cada día seas un poquito más feliz.

Feliz cumpleaños.

A mis niños de los 80









Lo recordáis?

¡Es Casimiro!


"Fuera calcetines,
me pongo el pijama,
recojo la ropa, preparo la cama.
Las hadas y duendes se lavan los dientes
con mucha pastita y agua corriente.
Pequeños infantes, chavales pequeños
se apagan las luces se encienden los sueños
UH-AH UH-UH-AH
UH-AH UH-UH-AH
UH-AH UH-UH-AHUH-AH UH-UH-AH."



Soñar con los pies


(Diario de una lunática I)

icen que: “Bailar es soñar con los pies”.
Yo nunca lo he creído. Creo más bien, que el baile es la pesadilla de los pies. O de “mis pies”.La verdad es que mi sentido del ritmo es inexistente; vamos, que la música va por un lado y mis “soñadores pies” por otro. Siempre que hemos ido a bailar, me he sentido como una tonta haciendo “movimientos ridículos y (o) esperpénticos”, mientras miraba a mi alrededor para asegurarme que nadie me miraba con cara de: “¡Dios mío, qué le pasa a esta tía!”
Y es que ni mis pies ni yo tenemos “oído”, y así nos va… (Bueno… ¡Tendríais que oírme cantar! Yo no canto, versiono…)
Luego está lo otro, claro. Lo de mover el cuerpo con un mínimo de “gracia”.
“Eso”…, tampoco lo tengo. Mi cuerpo se envara en cuanto oigo música seguida de las palabras: “¡Vamos a bailar…!”. ¡¡¡Creo que fui YO quien inspiró, al que inventó los pasos robóticos!!!
Yo bailo así. ¡Os lo juro!: Cuello rígido, codos flexionados; como no sé que hacer con las manos, suelo dejarlas abiertas (como muy naturales, oiga), y los pies, en fin, nunca los presto demasiada atención. Están tan abajo, que no puedo vigilarlos. Creo que golpean el suelo sin parar, como dando zapatazos, pero no llevan el mismo ritmo que las manos, y resulta muy estrambótico. Vamos que no quiero ni pensar en la cara que pongo mientras muevo cada parte de mi cuerpo a un ritmo diferente (que no tienen nada que ver con el ritmo que suena realmente) Supongo que mi cara se debe partir de la risa (es lo menos que puede hacer, dadas las circunstancias)
Pero, aunque no soy capaz de soñar con mis pies, sí puedo soñar con los pies de otros. Vamos, que el baile de otros puede hacerme soñar.
Por ejemplo, ¿habéis visto “La cruda realidad”?
La escena en la que el chico saca a bailar a la chica, la canción: “el gitano del amor”, es simplemente gloriosa…
¡¡Lo que yo daría…!!
¡¡Cuantos sueños me ha inspirado ese baile…!!
¡¡¡Dios mío!!!
¡¡¡Yo quiero a ese hombre!!!


¡¡¡Que me lo traigaaaaaaan…!!!

Editora de esta entrada: Lunática. Consentidora de la misma: Yo misma.

El Yin y el Yan


Según la filosofía oriental el Yin y el Yang es el concepto de la dualidad de todo lo existente en el universo. Que todo tiene su contra está claro. Blanco-negro, frío-calor, vida-muerte, hombre-mujer.


El Yin es el principio femenino. El Yang es el principio masculino.
Buscamos nuestra mitad, nuestro complemento a todo en esta vida. Hay veces que logramos hallarlo. La vida va de mitades. De esto se podría sacar dos conclusiones que somos imperfectos y necesitamos buscar el complemento para nuestra perfección, o que somos perfectos solo a medias.
Sea lo que sea el antónimo de las cosas las hace bellas y únicas. No sentiríamos amor si no fuésemos capaces de sentir odio.
Según esta conclusión debemos amar a los que odiamos porque gracias a ellos sabemos lo que es amar. Pero esto parece un poco raro.
¿Os imanáis?
-Querido odiado, gracias por hacerte odiar porque gracias a eso amo a otras personas-.
Pero esto nos llevaría de nuevo al principio que sería el amor, royo bucle obsesivo o algo así.
Entonces ¿de qué va esto? ¿El Yin y el Yang es un circulo cerrado como afirma la imagen que no solo se complementan sino que se necesitan para subsistir porque son lo mismo con diferente cara? o por el contrario son dos mitades que pueden coexistir sin necesidad la una de la otra. -Yo sólo amo-, -yo solo odio- tipo Jekill & Hyde.
Y vosotros, ¿que opináis?