La vida es sueño

La vida es como una ola, un constante vaivén entre el sueño y la consciencia.

Si te regalo una flor...

ú me regalas un libro?



La moda adolescente de "las orejas blancas"







as modas cambian tan rápido que no te da tiempo ni a parpadear.
Sobre todo en el mundo adolescente, las modas surgen en un momento y se imponen en "cero coma"... (una nueva expresión adolescente, que está muy de moda...)


No hace mucho, se llevaban los auriculares diminutos, casi invisibles. Veías un conocido por la calle; braceabas, gritabas, silbabas,... y al final torcía la esquina y ni se enteraba.
Tú pensabas: "... Qué imbécil, ni me ha saludado".
Días después descubrías que esa persona siempre caminaba con los auriculares puestos escuchando música (algo, por otro lado, muy peligroso), pero claro, tan pequeños, que ni te habías dado cuenta que los llevaba...


De pronto, sales a la calle, y empiezas a ver, asombrada, cómo los adolescentes van caminando con unos cascos tremendos...


Lo que antes sería una horterada de repente es moda, y todo el mundo sale a la calle con las orejas totalmente cubiertas por tan incomodo y anti-estético complemento...


Esto no tendría mayor importancia (total, es moda) si no fuera porque viene el calor y el sol comienza a colorear la palidez de moda impuesta por el invierno. Cuando hayan pasado unas cuantas semanas, podremos comprobar cómo se implanta una nueva moda:
Adolescentes con caras bronceadas y orejas descoloridas...


Pero total,... ¿quién iba a oponerse a ello...?


¿Es que aún no habéis entendido que...



"esto" ya es moda...?

Bizcocho "made in Adoptada"







abía una vez una linda cocinerita que hacía un bizcochito para chuparse los deditos.
Aquellos maravillosos viernes, en que la familia se juntaba para intercambiar anécdotas y contarse lo que había dado de sí la semana, nuestra linda cocinerita se presentaba con su rico bizcochito.
Y ya se sabe: con un café y un bizcocho...


Pasó el tiempo, y un buen día la matriarca y nuestra "chica de las pesas", decidieron crear un híbrido entre el bizcochito de la cocinerita y otro "nosesabemuybiend´aonde".
El resultado fue espectacular.
Desde entonces el híbrido de "la de las pesas", sustituyó las tardes de los viernes al bizcochito de la linda cocinerita.

Pasó más tiempo aún y nuestra protagonista decidió que había llegado la hora de volver a cocinar su, en otro tiempo, famoso bizcocho.
"Pero... ¿qué ocurre?"
"¿Porqué mi bizcocho, antaño hermoso e inflado, ahora es como una hoja de papel?"
"¿Qué le pasa a mi levadura?"
"¿Porqué este horno de los demonios no hace que mi bizcochito crezca?"
"¿Estás ahí... duende cabrón?"



Lo intentó de muchos modos y maneras, pero el resultado siempre fue el mismo.
Dado que el bizcocho de antaño había perecido en el olvido, la linda cocinerita, lejos de darse por vencida, decidió conseguir la receta del híbrido hijoputa que le había robado el protagonismo a su amado bizchochín.

Pero no se sabe si porque el antiguo bizcocho no soportó la humillación de ser sustituido, si porque la linda cocinerita había perdido su magia bizcochil o simplemente porque el destino es así de capullo... (es decir, que yo le diera mal la receta... jeje)

... éste fue el resultado...



Éste es el trozo que la linda cocinerita me llevó a casa el Domingo,
para que comprobara "in situ" lo que me había contado un rato antes por teléfono y yo no había creído...


Vista lateral del cuerpo del delito,
donde puede apreciarse la altura y esponjosidad del mismo (jajaja).

Después de tantos intentos infructuosos, la linda cocinerita llegó a una más que evidente conclusión.
En su deseo de conseguir su bizcocho original había dado con la fórmula de un "original bizcocho", un bizcocho con denominación de origen:

El bizcocho made in Adoptada.

En tó lo negro...




ace unas semanas yendo por la carretera Isi y yo, nos cruzamos con una bicicleta sin luces. Tengo que aclarar que era un sábado por la noche, a eso de las ocho. La verdad es que yo ni siquiera la vi, pero mi marido que tiene una vista excelente (gracias a dios porque el oído lo tiene perdidito del todo) me dijo que además sabía quien era.

Es un rumano que vive en el pueblo, y cada día coge la bicicleta para ir a trabajar a Camarena; luego a veces, de regreso, le trae el jefe en una furgoneta (a él y a su bici) y otras veces, como esa noche, se vuelve solo.

El resto del camino comentamos lo peligroso que era ir de noche, sin luces y por una carretera secundaria con una bicicleta. Isi decía que el jefe, (a quién conoce) le había enseñado a volver por un camino para que evitara la carretera, pero el rumano decía que por el camino no veía nada.


Ayer, Isi estuvo con Jorge (así se llama el jefe del rumano) mientras trabajaba la cuadrilla.
Tenían un trabajador nuevo.
Un africano que había llegado en patera, negro como el betún y que sonreía sin parar.
Después de hablar un buen rato con él, descubrió que llevaba dos meses en el país, que hablaba bastante bien el idioma (hay que ver "qué listo es el hambre") y que tenía muchísimos dientes....

Recordando el día que nos cruzamos con la bici, se volvió y le dijo al rumano, que andaba por allí haciendo su trabajo, lo peligroso que era lo que hacía.

Entonces el africano levantó la cabeza y con sonrisa de oreja a oreja incluida dijo:
- No era él. Era yo...


Isi, con los ojos muy abiertos, se volvió de nuevo hacia él, le miró y le dijo:
- Pero hombre, por dios, cómo se te ocurre... de noche y con lo negro que tú eres...


Y... se quedó tan ancho...

¡Vaya chasco!





ué horror de peinado llevan ahora los adolescentes.
Van todos iguales; con una cresta central totalmente despeinada como si permanentemente dos vientos alisios soplaran uno frente al otro, con la cabeza del chico en cuestión en el centro de la tormenta...

Ayer me quedé mirando fijamente la de mi rubio, que con las prisas mañaneras, (o bien porque se la había hecho así a propósito) llevaba totalmente desviada hacia la izquierda.
Él, notando la dirección de mi mirada me preguntó, mientras se palpaba el pelo con cuidado, qué pasaba. Yo me eché a reír y le dije:
- De verdad hijo, yo no sé cómo puede gustarte llevar ese montículo ahí arriba. Hoy además lo llevas torcido.- Reí mientras me acomodaba en el sillón, dispuesta a tomarle el pelo un buen rato: - Me he quedado mirándolo, y me ha recordado a una de esas lomas de la Tierra Media. Y, la verdad es que estoy esperando a que de un momento a otro asome Frodo Bolsón… para indicarle la dirección hacia el Reino perdido de Mordor… ¡jajajaja!

Pensaba que me estaba divirtiendo a su costa y le miré con curiosidad para ver cómo reaccionaba (es muy susceptible con todo lo relacionado con su pelo).
Él, sin inmutarse, se dio la vuelta, y mientras se bajaba el pantalón me dijo:
- No te preocupes, mira, ya tengo localizada la Cueva de Sauron…

Nunca pensé, cuando empecé con la broma, que el cabrito me fuera a dejar sin palabras…

Noche sabinera






ontamos en un autobús desvencijado rumbo a los Madriles.
Después de "diecinueve curvas y quinientas rotondas", nos vomitó, borrachitas perdidas, (sin haber bebido ni una gota, lo juro) en las mismísimas entrañas de la capital.
Y tras hacer un pequeño viaje en metro, salimos a la luz.
¡Estábamos en Gran Vía, solas... y con un montón de horas por delante...!

El teatro nos llamaba desde la distancia
saludándonos con su atrayente bombín


Después de entregar las entradas
que llevaban en nuestro poder cerca de un mes,
posamos cual rutilantes estrellas en el Photocall...


Sobre el espectáculo solo decir, que no nos defraudó. Que cantamos, reímos, nos emocionamos y cuando las luces se encendieron nos miramos y nos dijimos... "¿Ya...?"
Fueron tres horas que nos supieron a poco. Supongo que eso dice por sí solo cuánto lo disfrutamos...

Y para matar a aquel que nos estaba matando, nos fuimos a cenar (ya lo sé, no digáis nada, pero una noche es una noche...)



No sé que comimos. Lo eligió Dory, aconsejada por el chico que le atendió,
pero... ¡estaba buenísimo!


Después de cenar, dimos un último paseo por la abarrotada Gran Vía. Y aunque no habíamos bebido, nos sentimos embriagadas por las luces, la gente, la alegría y la vida que desprendía la ciudad:

"... Con la penúltima copa y
yéndonos por los berros de Übeda
nos levitaba el bombín..."

En la plaza de Callao, recogimos a nuestro chófer y con desgana, pero un buen sabor de boca,... regresamos...

Ah, se me olvidaba. No fue una noche del todo perfecta.


Nos faltasteis vosotras...


"Más de cien mentiras", Sabina.

Orejas embotelladas

(Aclaración del post anterior)



ras la mofa de nuestras simpáticas comentaristas, dedico un nuevo post para aclarar/clarificar el palabro que tanta alegría ha traído a casa de algunas.

Me explico. Hace unos años, aprovechando el surtido tan variado de objetos de broma para los carnavales, me compré unas estupendas orejas de plástico. Por esa época mis orejas originales (las que venían de serie a ambos lados de mi cabeza) estaban empezando a descolgarse y a dar continuos fallos de frecuencia. El problema empezó cuando me eché novio, allá por el 96. Ese día mis orejas empezaron a sufrir el acoso de un acosador de orejas.
Años después comencé a trabajar con "la Lady" que amenaza cada día con rematar mis protuberancias (no hablo de mis pequeños pechos), con esos diálogos excitantes sobre el maravilloso mundo del facebook y las curiosidades que allí se encuentran.

Abrumada y preocupada por tanto abuso hacia mis orejas, compré unas de plástico para ponerlas en su lugar.

Bien, pues cada mañana, al levantarme, meto mis orejas en una botella de cristal y pongo en su lugar las orejas de plástico. Así puedo pasar las horas tranquilas haciendo que escucho. Nadie nota el cambio porque Alí habla y habla sin parar y sin (lo más importante ) esperar respuesta. Y la Lady, no la importa nada, sólo que la escuchen, así que, me limito a sonreir y asentir todo el día para repartir felicidad.

Y ya puestos a repartir felicidad, yo me llevo un poco. Mis orejas están a salvo dentro de la botella hasta que las saco y las vuelvo a colocar en su lugar.

A diario las embotello.

A diario las desembotello.

...La desembotelladora que las desembotelle buena desembotelladora será.


"Supercalifragilisticexpialidocious"

Electricidad estática





Quién no ha sufrido una descarga de electricidad estática en algún momento ? ...al salir del coche, ...al pasar cerca del televisor, ...al contacto con otra persona...


Plasticosa está llena de esa energía elevada al cuadrado, cualquier cosa que toco a diario me produce pequeñas descargas. Sí, es algo que sé, o se supone que debería saber ...hasta que se me olvida.
Con motivo del próximo musical de Sabina, hace unos días decidí meter en el mp3, algunas de las canciones que menos conozco de su repertorio junto con las que más me gustan, para escucharlas mientras curro.
A eso de media mañana, tuve que embalar con burbuja uno de los prototipos terminados. Mientras cantaba "Pacto entre caballeros" a pleno pulmón... desenrollé la burbuja de un tirón y pasé con fuerza la cuchilla que seccionó el trozo que necesitaba. Justo, en ese momento, una descarga en forma de latigazo salió de la burbuja y se introdujo por mi dedo anular, recorrió mi brazo y no se de que forma saltó al mp3, recorrió todo el cable de los auriculares y buscó la salida en el propio auricular alojado en el interior de mi oído...
¡¡...Casi me estalla el tímpano !!

Tras un grito gutural que salió de los más profundo de mis entrañas, me arranqué de cuajo los auriculares y cual fue mi sorpresa cuando...
¡¡¡..Sabina seguía sonando en mi atolondrado cerebro!!!
Creo que se alojó el mp3 en alguna cavidad de esas que tengo vacías en mi caja negra.
Como estoy constipada y mis órganos auditivos se encuentran en estado de embotellamiento, aún no se el alcance del daño. Si es que lo ha habido. Quizá mis oidos ya no están embotellados y sí ha habido daño, quizá no sufrieran daño alguno, quizá...


Bueno, esperaré unos días más para empezar a preocuparme. Por suerte para mí, las orejas no se me han caído, porque si encima de sorda me quedo mutilada...
¡¡...apaga y vámonos!!

(Josy, esto también lo puedes utilizar )