Aquellos maravillosos viernes, en que la familia se juntaba para intercambiar anécdotas y contarse lo que había dado de sí la semana, nuestra linda cocinerita se presentaba con su rico bizcochito. | El teatro nos llamaba desde la distancia saludándonos con su atrayente bombín |
| Después de entregar las entradas que llevaban en nuestro poder cerca de un mes, posamos cual rutilantes estrellas en el Photocall... |
Bien, pues cada mañana, al levantarme, meto mis orejas en una botella de cristal y pongo en su lugar las orejas de plástico. Así puedo pasar las horas tranquilas haciendo que escucho. Nadie nota el cambio porque Alí habla y habla sin parar y sin (lo más importante ) esperar respuesta. Y la Lady, no la importa nada, sólo que la escuchen, así que, me limito a sonreir y asentir todo el día para repartir felicidad.
A eso de media mañana, tuve que embalar con burbuja uno de los prototipos terminados. Mientras cantaba "Pacto entre caballeros" a pleno pulmón... desenrollé la burbuja de un tirón y pasé con fuerza la cuchilla que seccionó el trozo que necesitaba. Justo, en ese momento, una descarga en forma de latigazo salió de la burbuja y se introdujo por mi dedo anular, recorrió mi brazo y no se de que forma saltó al mp3, recorrió todo el cable de los auriculares y buscó la salida en el propio auricular alojado en el interior de mi oído...Nombre: Bloggerín
Fecha de nacimiento: 24/10/2009
Fecha de bautismo: 24/10/2010
Bautizado por: Adoptada
Supe que ser amado no es nada; que amar, en cambio, lo es todo.
Hermann Hesse
El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.
Eleanor Roosevelt
Las únicas personas que me agradan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas.
Jack Kerouac
La vida no se mide por el tiempo que respiras…
…sino por los momentos que te quitan el aliento…
Hitch
Los que sueñan de día, conocen muchas cosas que ignoran los que solamente sueñan de noche.
Edgar Allan Poe
Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Armando Palacio Baldés