La vida es sueño

La vida es como una ola, un constante vaivén entre el sueño y la consciencia.

Sueños


(Diario de una lunática XV)


odos tenemos sueños.

Soñamos con nuestros deseos más profundos, con nuestras necesidades más primarias, con la felicidad perfecta. Completa.

Y a veces, los sueños son solo sueños, y al final lo que realmente nos hace feliz es otra cosa.

Quién no ha soñado alguna vez con su príncipe azul, ¿verdad? Yo muchas veces. Pero me casé con la rana.

Y luego descubres que la rana te hace mucho más feliz de lo que lo haría un príncipe azul. Porque la rana no es ni la más alta ni la más lista del Reino, pero te hace reír.

¡Dios! ¡Me he reído tanto estos últimos veinte años…! Tengo marcas que lo atestiguan (léanse arrugas). Y la risa es la manifestación más pura de la felicidad. No digo que haya sido feliz todo el tiempo. Nadie puede afirmar algo así sin mentir descaradamente. Pero si pusiera en una balanza por un lado los buenos momentos, y por el otro los malos (que también tienen su peso y volumen), tendría que admitir, que… volvería a enamorarme otra vez de la rana. De la misma rana. MI RANA.

También he soñado muchas veces con viajar. Conocer sitios nuevos, nuevas costumbres, vivir aventuras,… Perderme en la selva Esmeralda,… Viajar hasta Nunca Jamás…

Pero me casé con la rana. Y a mi rana no le gusta nada viajar. Ni irse demasiado lejos de los terrenos del Reino, de sus inmensas praderas (léanse viñas), y de sus frondosos bosques (léanse olivares). Porque mi rana es una rana de campo. Y al igual que le pasaba a Sansón si le separabas de su pelo (cortándoselo), mi rana pierde la fuerza si se aleja del Reino. Y a mí, también me encanta mi Reino, también me siento más fuerte en él, aunque yo soy más de palacio que de praderas…

He soñado también con tener niños. Siempre he tenido algún niño al que cuidar y enseñar, pero eran de otros (de mis padres, preferentemente), y deseaba tener niños propios para moldear a mi modo y manera. Y resulta que al fin tengo dos, y soy incapaz de moldearlos. Ellos se dan forma a sí mismos, con una habilidad que nos deja a mí y a mis propias habilidades a la altura del betún. Pero aún así, no los cambiaría por todos los niños moldeables del mundo.

Ya veis, que una cosa son los sueños, y otra muy distinta la realidad que nos invade y rodea.

Pero,… ¿hay alguien que tenga dudas sobre cuál sería mi elección, si pudiera elegir entre “aquellos” sueños, y “esta” realidad?

Yo desde luego no las tengo.

7 sueños:

Me ha encantado esta entrada lunatica.¿Sabes porque? Porque al igual que tu , yo no cambiaria por nada del mundo a mi camaleón, y mis dos churumbeles. porque con tristezas y alegrias,mi balanza se inclina más hacia la ultima.
porque en esta vida, pienso que todo tiene su porque y porque a mí.Quizás son pruebas que
alguien te impone o simplemente que la vida algunas veces es asi de puñetera, pero lo importante es que de una manera o por otra al final prebalece la sonrisa o bien es porque tienes a tu alrededor, personas que te sacan de una manera o de otra esa gran carcajada,y te das cuenta lo gran afortunada que una es.
Y cuando sueñas, como me ha ocurrido a mí,con mi princesita normal lo que mas ansiaba era despertar, para tener a mi ranita que es la que me hace luchar y sentirme la más afotunada de este mundo y me digo hacia atrás ni para cojer impulso.
Yo me quedo en mí paraiso y con los mios, que es lo que yo tengo y he parido.

 

Jo, Adoptada. Siempre me haces llorar...
Qué bonito lo dices, jodía...
Y qué razón tienes.

Brindo por nuestras ranitas.
Las de todos.
Porque nos dan aquello que más necesitamos.
Esos momentos que no se cambian por nada...

 

Mi pequeña experiencia me dice que hasta el que parece ser "más príncipe azul" al final resulta ser tan rana como todos.
O peor aún, se queda en un asqueroso sapo.
Pero ahí llega el mejor momento, cuando descubres que no es tan príncipe azul como tú creias pero si una rana de belleza inigualable.
Y que la risa enamora y da felicidad es algo que yo confirmo y añado que más que el que de la felicidad hace reflejo de ella.

Lo de no salir del reino está muy bién pero yo que quieres que te diga, deja a la ranita en el puto reino y tú vuela a Roma que cuando vuelvas la ranita seguirá en el mismo sitio, ¿no ves que no conoce otra vereda que la que transita a diario? Por eso cuando vuelvas de tu viajecito ella estará acojonada en un rincón esperando tu vuelta.

Y repito: ¡¡carpe diem!!.

¿Nunca has visto una rana trepar por un ventana para intentar hacerte un poquito feliz?

¡¡Yo he visto una!!

 

Lo de las arrugas de la risa: ¡¡lo confirmo, lo confirmo!!

jajaja

lo siento, me lo has puesto a huevo.

jajajaja

 

Vete a donde mandé al 2009, osea... ¡A tomar por el cu...!

 

¡¡¡Luni que hoy empieza el mes!!!!

¡¡vamos!!

¡¡venga!!

¡¡anímate!!

¡¡Hija es que tienes una malas pulgas últimamente!!

 

Eso es que se me ha arrugado el carácter... a la vez que la cara.