
ombres.
Esos extraños seres, que aunque parecidos genéticamente a nosotras, son tan diferentes…
En el fondo y siempre generalizando porque hay excepciones, esa fortaleza interior de la que presumen es solo fachada. Son capaces de emocionarse, de ilusionarse, de amar. Sufren igual que nosotras... Pero nunca lo admitirían.
Ellos son tan fuertes...
Pero hay algo que bajo toda esa fachada de machote autosuficiente, es bastante visible para nosotras las féminas.
Su inseguridad.
Se sienten inseguros cuando se sienten vulnerables.
Y un hombre nunca es tan vulnerable como cuando ama.
Y ¿qué hace un hombre cuando se siente inseguro en su relación de pareja? Marcar su territorio.
Vamos, que como dice Dory, “Sacan la chorra y mean, marcando territorio”.
¡Eh! Esta hembra es mía… ¿Os ha quedado a todos clarito…? Pues eso…
Y cuando creen haber dejado el tema “transparente”, caminan detrás de ti o a tu lado, balanceándose ligeramente y con una sonrisa de chulito de playa "tatuada" en la cara como diciendo:
Ella me ha elegido a mí y no a vosotros, ¿cómo lo veis, majetes…?
Y nos hace gracia porque sentimos que nos valoran (y a veces sobrevaloran).
Pero por culpa de sus inseguridades probablemente nunca llegarán a ser totalmente conscientes de esta verdad:
Que estamos loquitas por cada uno de sus indecisos y vacilantes huesecillos, y que no les cambiaríamos por ningún otro hombre del planeta...
Hombre por fuera:
“Hace 2 minutos me decían autosuficiente. Hace un minuto que superé esa etapa. Ahora soy perfecto”.

Hombre por dentro:
“Ella es maravillosa,... y yo… ¿Cómo puede estar conmigo?... Aunque... tengo mis virtudes… Pero ella… es tan maravillosa…”
Pereza, "Todo".